Una raya de coca en el portal.
Unos ojos que miran sorprendidos.
Una nube atrapada en el rosal
del parterre de los besos perdidos.
Acuarela de rímel en la cara. 
Una mancha de esperma en la bragueta.
Cuatro gotas de sangre en una cama.
Una herida de pasión entre las piernas.
Tú dirás que no fue amor, sino instinto.
Él dirá que no fue amor, sino deseo.
Lo que opinen los demás te da lo mismo.
El viento apaga tus mejillas de fuego
pestañas rotas de inocencia desnuda.
Fin de un ciclo, comienzo de otro nuevo.
Y mañana los árboles del parque
llamarán a la puerta de tu infancia.
Perfumará las sombras de la tarde
el aroma de las flores de tu falda.
La noche extenderá sobre tus lágrimas
un manto azul de sueños olvidados:
una muñeca, un lápiz y un diario
que esconde un poema de amor entre sus páginas.
Has abierto la caja de la vida
y te ha cegado su luz de terciopelo,
su fragancia a fresas con vainilla.
Bienvenida al pecado sin malicia,
al adulto mundo de los hielos,
a la fruta con hueso, a las rosas con espinas.
jueves 3 de marzo de 2011
Bienvenida
Etiquetas:
Adolescencia
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Hola buen blog!!!
ResponderSuprimirsaludos desde la Araucanía.
Te sigoooo