Cuando Dios regrese a buscar lo que cree suyo 
y la flor hiera el ojo que la mira
y el barro oculte el nombre de las calles,
las puertas del infierno se abrirán
y volverán las purificadoras
llamas del Santo Oficio.
Cuando regrese el tren de los feroces,
cuando los religiosos inmolen a sus vírgenes,
volverá la inquisición, la tortura,
-desde luego, no faltan torquemadas
y jamás faltarán torturadores-
para imponer su rasero ideológico.
Volverá si olvidamos que existió,
si volvemos la cara hacia otro lado
mientras arde en la hoguera
el primer inocente.
Que Dios nos libre de los hombres santos,
de los puros de espíritu y de cuerpo,
que de las brujas, diablos y demonios,
de los bajos instintos propios de nuestra especie,
nos protegemos solos.
lunes 1 de febrero de 2010
Dios nos libre de los santos
Etiquetas:
Humanidad
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Genial lugar el tuyo.
ResponderSuprimirSalud
Muchas gracias por tu comentario
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