Los soldados desfilan orgullosos
hollando con sus botas,
aún manchadas de sangre,
el empedrado alfombrado con flores
de las calles de la ciudad vencida.
Reluce el correaje
al sol del mediodía.
Destella la arrogancia en ese bronce
que promete que viene a liberarnos.
La máquina del desfile triunfal
imparable avanza como un panzer.
Un perrito casi blanco, asustado,
intenta cruzar la calle. Se enreda
entre las piernas de los militares.
Una patada lo hace volar como
si tuviera alas. Cae chillando y muere,
por fin, al otro lado de la acera.
Desde entonces, cuando cierro los ojos,
es eso lo que veo:
un perrito con alas.
jueves, 19 de marzo de 2009
Perrito con alas
Etiquetas:
Memoria Histórica
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada