Frente al infinito, humanos desnudos, 
al fin comprendemos qué poco somos,
qué poca tierra contiene este mundo
que orbita azul los caminos del cosmos.
Late el espacio, se expande y contrae
al margen de nuestras preocupaciones.
La noche muestra los astros que ayer
hicieron brillar las constelaciones.
Hoy, tal vez, derrotan en restos muertos
y apagados de materia errante.
Cristales de hielo que hace milenios
pudieron haber formado diamantes.

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