Tras décadas sufriendo de la espalda 
un hombre de fe pidió ayuda a Dios.
Aquel le dijo: "Empuja esa gran piedra
que se encuentra en medio del camino".
El enfermo empujó la piedra cada día
soportando impasible el dolor más atroz.
La piedra era demasiado pesada.
Al cabo de un año el hombre sintiose
curado de su espalda pero triste.
"He fracasado -le confesó a Dios-.
No he conseguido mover esa piedra".
Dios lo miró indulgente y respondió:
"No te pedí que la movieras,
sólo que la empujaras".
lunes, 8 de diciembre de 2008
Un hombre de fe
Etiquetas:
Imperios de la fe
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