No quise hablarte de mí para que no me juzgaras.
Ni te dije la verdad ni tampoco te mentí. 
Permití que me inventaras. No fui franco ni embustero.
Fui lo que tus ojos vieron hasta que las paparruchas
de unas gargantas terceras mi perfil contaminaron.
¡Qué frágil es la opinión que de los demás tenemos!
Hoy vienes a reprocharme no sé que historias lejanas
que te han contado algunos que aseguran que son ciertas.
Por qué ha de importante aquello que sólo es agua pasada
y no tiene otro valor que el que tú le quieras dar.
No quiero que interpretes que me estoy justificando
ni que me creas capaz de jugar con tus anhelos.
Me aterroriza pensar que pueda un día perderte
cuando he empeñado tantas noches de amor en ganarte.
No pretendas conocerme completamente. No rasques
en los muros del pasado que son pilares endebles
-cada cual que orne los suyos y que arroje la primera
piedra aquel que se sepa libre de todo pesar-.
Acéptame como soy, como ayer me conociste
y como siempre has creído que era. Yo no he cambiado.
Eres tú, corazón mío, quien me ve con otros ojos.
miércoles, 3 de diciembre de 2008
Reproches
Etiquetas:
Parejas
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada