Cabalga las penumbras del olvido 
territorios donde penan nostalgias.
Envuelve sus miserias con la magia
del polvo seco que borró el camino.
Los rayos de la luna lo traspasan
dejando un negativo con su sombra.
Dormita bajo andamios de una obra
porque el infierno le quemó la casa.
No tiene ni perrito que le ladre.
Aquellos que le odiaron están muertos,
para aquellos que lo amaron ya es tarde.
Mañana lo hallarán los barrenderos
frío cadáver sobre un banco del parque
esperando el momento de su entierro.
viernes, 12 de diciembre de 2008
El indigente
Etiquetas:
Solidaridad
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