viernes, 21 de noviembre de 2008

Noche en la bahía


Se estremece la arena de besos acuáticos
inmune al envite de mil bueyes de espuma,
una serpiente de luz, en crujía oscura,
va pintando un litoral de neones borrachos.

Desde el Monte de Gibralfaro, la bahía
de Málaga refleja el manto azul de estrellas,
como puntos duros, como pulidas piedras
que temblaran de amor, que temblaran de ira.

Los pescadores sueñan con llenar de astros
su trasmallo hilado con fibra de altramuces;
un trago por Neptuno y otro por la Amparo.

Qué bien entra, compadre, este vinillo dulce.
Qué tranquilas se ven las dársenas, qué pairo
para mi bote embebido en vera cruces.

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