
Veo transitar mi vida
como una gran bandaba
de negras golondrinas
que rauda emigra al sur.
El despertador suena
seis días por semana.
El cristal del lavabo
me reprocha las huellas
que el tiempo va dejando
escritas en mi cara.
En la pared del metro
un graffiti anónimo
grita desesperado:
“Toda la vida esperando que pase algo
y lo único que pasa es la vida”.
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