martes, 29 de marzo de 2011

Memoria de pez

Sucede
que el papel se declara en rebeldía
y vomita los puntos suspensivos.
Se resiste a entregar su blancura,
me escupe a la cara las palabras
y se convierte en mi Pepito Grillo.

Parece
que este incesto de mustias entelequias
no sabe resistirse a la endogamia
de inventarse a sí mismo cada día.
Y se deja morir en la indolencia,
renace al otro lado de la abulia
de anémonas azules florecido.

El caso es
que caminé durante tanto tiempo
a lo largo y ancho del mismo sitio
que me ha crecido un pájaro de fuego
entre las uñas rotas de los pies.

Y perdí
la sombra en un recodo del camino
(un hombre no es nada sin su sombra...),
se gastó mi apellido de no usarlo
y aunque busco con éxito sepulta
el barro del olvido lo que encuentro.

Tal vez por eso
no se fía de mí el empedrado
del falso carasol del mentidero.
El sentido común que han eclipsado
las luces de Bohemia de mi ocaso
ahora me reprocha lo que escribo
y como tengo memoria de pez
sólo recuerdo lo que no ha ocurrido.

jueves, 3 de marzo de 2011

Bienvenida

Una raya de coca en el portal.
Unos ojos que miran sorprendidos.
Una nube atrapada en el rosal
del parterre de los besos perdidos.

Acuarela de rímel en la cara.
Una mancha de esperma en la bragueta.

Cuatro gotas de sangre en una cama.
Una herida de pasión entre las piernas.

Tú dirás que no fue amor, sino instinto.
Él dirá que no fue amor, sino deseo.
Lo que opinen los demás te da lo mismo.

El viento apaga tus mejillas de fuego
pestañas rotas de inocencia desnuda.
Fin de un ciclo, comienzo de otro nuevo.

Y mañana los árboles del parque
llamarán a la puerta de tu infancia.
Perfumará las sombras de la tarde
el aroma de las flores de tu falda.

La noche extenderá sobre tus lágrimas
un manto azul de sueños olvidados:
una muñeca, un lápiz y un diario
que esconde un poema de amor entre sus páginas.

Has abierto la caja de la vida
y te ha cegado su luz de terciopelo,
su fragancia a fresas con vainilla.

Bienvenida al pecado sin malicia,
al adulto mundo de los hielos,
a la fruta con hueso, a las rosas con espinas.

lunes, 3 de enero de 2011

En ciertas ocasiones

En ciertas ocasiones,
el cielo es una mano
con full de damas-reyes,
un trago largo de whisky sin hielo,
unas horas de sexo sin amor,
kitsch-music en un sórdido afterhours.

En ciertas ocasiones
me deslumbra el brillo de los neones,
persigo los reflejos
de la luna en el mar,
los fuegos de artificio
que pintan de color la madrugada,
la luz de una farola que me besa
cuando llego a mi casa cada noche.

En ciertas ocasiones,
ni te pienso,
me esfuerzo en creer que el mundo
es perfecto sin ti...

Pero eso solo ocurre
en ciertas ocasiones.

jueves, 30 de diciembre de 2010

Un nuevo día

Entró por mi ventana esta mañana
y me sacó a empujones de la cama.
Arrogante y jovial, el nuevo día,
no dejaba de gritarme al oído

su escándalo de pájaros inquietos.
Me llegó el murmullo de las cocinas,
el aroma del café con tostadas
y los gritos de los niños jugando
y los ladridos graves de los perros.

Con el Ángelus se escuchó una armónica
y alguien dijo en el portal: ¡va a llover!
Pero no ha llovido.
Amaneció con niebla
y hemos tenido tarde de paseo;
tarde fresquita, pero de paseo.

El viento arrancó hoy
las últimas hojas del viejo roble
dejando desnudas sus ramas grises,
sus vergüenzas de árbol centenario.
El invierno está cerca, me lo dicen los huesos.

La noche parecía tener prisa.
Se coló por debajo de la puerta
y se tumbó junto a la chimenea.
Allí estará hasta que el sol, de nuevo,
la expulse, sin remilgos, de la casa.

El día se marchó pronto a la cama
a descansar sus horas fatigadas,
porque hoy debe regresar mañana.

viernes, 22 de octubre de 2010

Detesto leer

Leo en casa y en la calle y en el metro y en el bar y en los bancos
del parque. Leía cuando fumaba y ahora que no fumo aún
leo más. Leo a todas horas porque odio la lectura.
Detesto leer tanto como detesto a Buñuel,

los versos de Peri Rossi y el sexo
sin amor. No puedo evitarlo;
me interesan mucho las
cosas que odio.

martes, 19 de octubre de 2010

Hermana Luna

Me das tu acogedor
calor de medianoche
cuando llego a ti con alas rotas,
me permites dormir en tu remanso,
me lames las heridas
con tu lengua de estaño.
Hermana luna, te amo.
Resulta tan difícil atrapar
tu reflejo de plata en los cristales,
dejarse embelesar por el insomnio
con el silencio nocturno en los labios
mientras arranca el otoño travieso
las hojas de los árboles detrás de las ventanas.
Pero ahora que está naciendo el día
y otra vez me devuelven
mi imagen los espejos,
ahora que aún no saben
lo nuestro esos pájaros chismosos
y el sol me ha condenado
a vagar entre fantasmas de luz,
ahora que está ardiendo el horizonte
déjame que te diga una vez más:
Hermana luna, te amo.

miércoles, 13 de octubre de 2010

El amor se hizo memoria

Hago pompas de agua con tus recuerdos
y se vuelven cristales en mi boca.
Ya no queda consuelo que sofoque
el llanto glauco de las madreselvas
de aquellas tapias nuestras
de nuestros besos tumbados al sol.
Un día hallé marchitas
las flores de tu falda.
Como era invierno le resté importancia.
Retornará el amor,
como las golondrinas,
cuando sangren de dicha los rosales
y mayo acaricie
de nuevos tus cabellos,
cuando la primavera
florecida se ofrezca
para inyectarnos la vida en las venas.
Pero nunca volvieron los colores
a pintar el jardín de nuestro amor.
La noche se hizo día,
los suspiros se hicieron esperanzas,
después se hicieron sueños.
Al final, el amor se hizo memoria
y la distancia triunfó entre nosotros
convirtiéndonos en desconocidos.

jueves, 7 de octubre de 2010

Regalo de verano

Empezaba a pensar
que el amor se había olvidado de mí,
que el camino de vuelta
era mucho más largo que el de ida.
Incluso le había hecho
autopsia al corazón;
lo encontré muerto por aburrimiento.
A punto estaba de enterrarlo cuando
apareciste tú como un regalo
enviado por los dioses.
Fue un día de verano
cálido y azul como tu mirada.
Una estrella fugaz cruzó mi firmamento,
un código simbólico,
un tam tam primitivo.
Renací en el deseo,
en todos los detalles de pronto descubiertos
después de tantas décadas de olvido.
También en la frescura de alguien en quien mirarme,
en la dicha sencilla de tenerte a mi lado
cada noche.

lunes, 22 de marzo de 2010

La llegada de Tánatos

Se desvanece el alma en el misterio
más allá de sí misma,
más allá de la ecuación de la vida,
y queda el individuo
al margen de los límites del cuadro
sólo identificable por su ausencia.
El cuerpo te sobrevive unas horas,
muriendo aún más en su lento morir,
rompiendo los lazos que a través de él
te unieron a este mundo.
Qué vértigo te produce ese salto
de la vida a la muerte,
esos instantes de tránsito breve
en los que aún serás y ya no serás,
esos minutos de final consciente,
esa angustia del último suspiro,
esa postrera lágrima
que ya no sentirás
rodar por tu mejilla
porque será la lágrima de un muerto.



Tánatos: Término griego que inspiró a
Sigmund Freud el concepto de Principio de Muerte



martes, 2 de marzo de 2010

Sólo hombre


Estos versos
sólo buscan un exceso.
Estos labios
están huérfanos de besos.
Estos ojos
se están cerrando de sueño.
Este hombre
sólo es hombre.

Sólo eso.

sábado, 27 de febrero de 2010

Esta noche

Esta noche de tristeza tranquila.
Esta noche de insomnio adormilado.
Esta noche que sabe a final absoluto,
sin reproches ni broncas ni ruidos.
Nada que decir.
Ya está todo dicho.
Esta noche que resume y concreta
lo mejor y lo peor de nosotros.
Esta noche es
la que más te estoy amando.